El aeropuerto Aristides Pereira sirve la isla con vuelos directos desde las principales capitales europeas. La mayoría de los establecimientos costeros ofrecen traslados privados, con trayectos que no suelen superar los 20 minutos hacia las principales zonas hoteleras.
La moneda local es el escudo caboverdiano, aunque el euro se acepta ampliamente en las zonas turísticas. Las tarjetas bancarias internacionales funcionan en la mayoría de hoteles y restaurantes.
Para las excursiones, prefiera vehículos 4x4 para explorar el interior montañoso de la isla y acceder a playas aisladas. El alquiler puede organizarse directamente a través de su alojamiento o con agencias locales de confianza.
En gastronomía, no se pierda la cachupa (plato nacional), el pescado a la plancha recién capturado y el grogue (ron local). Los establecimientos frente al mar suelen ofrecer catas de especialidades caboverdianas acompañadas de música tradicional.
Recuerde llevar protección solar de alta gama, ya que la intensidad de los rayos UV es elevada todo el año. Los vientos pueden ser fuertes, especialmente entre diciembre y mayo, temporada favorita de los amantes de los deportes de deslizamiento.