La moneda local es el lek albanés, pero el euro es ampliamente aceptado en los establecimientos turísticos. Se recomienda disponer de algunos leks para los pequeños comercios locales y los transportes públicos.
El alquiler de vehículo resulta muy práctico para explorar playas aisladas y pueblos vecinos. Las carreteras costeras ofrecen panoramas espectaculares, en particular la carretera panorámica SH8 que recorre la Riviera albanesa.
Para las actividades náuticas, numerosos proveedores locales proponen alquiler de kayaks, tablas de paddle y equipamiento de buceo. Las excursiones en barco hacia cuevas marinas y calas secretas constituyen una experiencia imprescindible.
La gastronomía local merece una atención especial con sus especialidades de pescados a la brasa, ensaladas frescas de verduras locales y vinos albaneses en pleno auge. Las tabernas familiares ofrecen una autenticidad culinaria excepcional a precios muy asequibles.
Piensa en llevar una protección solar reforzada pues la reverberación sobre los guijarros blancos y el agua cristalina intensifica la exposición a los UV. Un sombrero y gafas de sol son indispensables para disfrutar plenamente de los días soleados.