La isla de Brač es accesible en ferry desde Split, con conexiones regulares durante la temporada turística. El trayecto dura aproximadamente 50 minutos y ofrece ya un anticipo de los paisajes adriáticos. Se recomienda reservar con antelación, especialmente en temporada alta.
El alquiler de un vehículo en la isla facilita enormemente el descubrimiento de las diferentes playas y pueblos cercanos. Las distancias son cortas, pero algunas calas aisladas requieren transporte para acceder a ellas.
La gastronomía local merece especial atención con sus especialidades de pescado a la parrilla, aceite de oliva de Brač y vinos dálmatas. Los konoba (tabernas tradicionales) del centro ofrecen cocina auténtica en un marco típico.
Para las actividades náuticas, varias escuelas imparten cursos de vela, kitesurf y windsurf adaptados a todos los niveles. Las condiciones de viento, especialmente favorables por la tarde, convierten a Bol en un spot reconocido internacionalmente para estas disciplinas.
Se aconseja llevar calzado adecuado para explorar las playas de guijarros y los senderos costeros. Un equipo de snorkel revelará la riqueza de los fondos marinos cristalinos de la región.