El aeropuerto internacional de Bodrum-Milas se sitúa a unos 45 minutos del centro de la ciudad. Lanzaderas regulares aseguran la conexión, y el alquiler de coche permite explorar fácilmente toda la península. La red de dolmuş (minibuses locales) da servicio eficazmente a todos los barrios costeros.
La moneda local es la lira turca, pero el euro es ampliamente aceptado en los establecimientos turísticos. Las tarjetas bancarias se utilizan comúnmente, y numerosos cajeros automáticos están disponibles. Se aconseja regatear los precios en los bazares y mercados locales.
Para las actividades náuticas, Bodrum ofrece excelentes condiciones para el buceo y la vela. Numerosos centros certificados proponen bautismos y formaciones. Las excursiones en barco hacia las islas griegas vecinas constituyen también una experiencia inolvidable.
En cuanto a gastronomía, no os perdáis las especialidades locales: pescados a la parrilla, meze variados y rakı como aperitivo. Los restaurantes de pescado del puerto ofrecen una cocina auténtica en un marco pintoresco. Pensad en reservar, particularmente en temporada alta y para los establecimientos reputados.