La moneda local es el euro, lo que facilita las transacciones para los viajeros europeos. Las tarjetas bancarias son ampliamente aceptadas en los establecimientos turísticos, aunque se recomienda disponer de efectivo para los pequeños comercios locales.
Los transportes públicos conectan eficazmente las distintas playas de Budva. Un servicio de autobús regular une Bečići y las playas cercanas con el centro de la ciudad. Para mayor flexibilidad, el alquiler de vehículos permite explorar fácilmente las calas aisladas de la Riviera montenegrina.
La gastronomía local mezcla influencias mediterráneas y balcánicas. Los restaurantes frente al mar proponen pescados frescos, mariscos y especialidades montenegrinas como el pršut (jamón ahumado) o el kajmak (queso fresco). Las terrazas con vistas al mar ofrecen un marco ideal para descubrir esta cocina auténtica.
Para las actividades náuticas, Budva propone una amplia gama de opciones: moto acuática, parapente, submarinismo y excursiones en barco hacia la isla de Sveti Stefan. Los centros de alquiler de equipamiento abundan a lo largo de las principales playas.