La costa nordeste revela tesoros como Cala Agulla, una magnífica bahía de aguas turquesas enmarcada por pinares. Esta playa de 500 metros de longitud ofrece un marco natural preservado, ideal para familias y amantes de la tranquilidad.
Es Trenc, en la costa sur, constituye una de las últimas playas vírgenes de la isla. Esta extensión de arena blanca de 3 kilómetros evoca el Caribe con sus aguas cristalinas y sus dunas protegidas. La ausencia de construcciones en primera línea preserva su carácter salvaje.
La Playa de Palma se extiende a lo largo de 4,6 kilómetros y combina animación y servicios de calidad. Esta playa urbana dispone de un paseo marítimo renovado, numerosos restaurantes y equipamientos deportivos, conservando al mismo tiempo arena fina y aguas limpias.
Para una experiencia más íntima, Cala Mondragó en el parque natural del mismo nombre ofrece dos pequeñas calas de aguas esmeralda, enmarcadas por acantilados y vegetación mediterránea. El acceso se realiza por un sendero a través del pinar, añadiendo encanto al lugar.