La playa de Sotavento, situada en la península de Jandía, se extiende a lo largo de más de 9 kilómetros y figura entre las más espectaculares de Europa. Sus aguas turquesa poco profundas y sus dunas móviles crean un paisaje en perpetuo cambio, especialmente apreciado por los aficionados al kitesurf y windsurf.
Al norte de la isla, las playas de Corralejo ofrecen un contraste llamativo con sus dunas de arena blanca que recuerdan al Sáhara. Esta zona protegida se extiende sobre 2.600 hectáreas y alberga algunas de las playas más hermosas del archipiélago canario, con vistas impresionantes al islote de Lobos.
La playa de Cofete, en la costa oeste, seduce por su carácter salvaje y preservado. Esta inmensa extensión de arena negra volcánica, azotada por las olas del Atlántico, ofrece un espectáculo grandioso y una sensación única de fin del mundo.
Más accesible, la playa de Caleta de Fuste propone una bahía protegida de aguas tranquilas, ideal para familias. Su arena dorada artificial y sus infraestructuras modernas la convierten en un punto de partida perfecto para explorar la isla.